Tres usos de la nata líquida que te animarán a probarla

Nata para montar: Es la nata liquida para postres más utilizada. En la mayoría de los casos ya tiene el azúcar añadido, aunque hay algunas marcas que permiten que sea el usuario el que le añada la cantidad que quiera, teniendo siempre en cuenta que la nata ya tiene un gusto dulce. La ventaja de usar este tipo de nata en lugar de la nata en spray es que se le puede dar la consistencia que se desee y dejarla en el punto que más guste a cada cocinero.

Montar la nata es muy fácil si se tiene una batidora de varillas. No lleva mucho tiempo y se puede hacer la cantidad que se desee para cualquier tipo de postre. Actualmente, incluso la hay baja en grasa para quienes quieren permitirse un capricho, pero sin pasarse demasiado en su dieta.

Salsas: La nata líquida es uno de los ingredientes fundamentales para la elaboración de todo tipo de salsas. La nata es fantástica para todo tipo de salsas y combina con prácticamente todas las comidas. Con ella se realizan salsas para pescados, carnes y también para la pasta. Una de las más conocidas es la salsa carbonara, que acompaña a los platos de pasta más tradicionales. Su sabor suave hace que guste tanto a los niños como a los adultos.

Las salsas de nata con queso, como las de Roquefort, son muy apreciadas para acompañar a la carne, por ejemplo, los entrecots. En versiones más dulces, la salsa de nata con guisantes es un fantástico acompañante para los pescados al horno o en tartera. Al igual que sucede con la nata para montar, se puede encontrar nata líquida para cocinar con diferentes porcentajes de grasa, algunas de ellas muy ligeras y compatibles con una dieta equilibrada.

Bizcochos: Además de para montar, la nata líquida se puede usar en muchas recetas de bizcochos, magdalenas y similares. Al tener más grasa y ser más espesa que la leche le da a la receta una textura diferente y un sabor muy suave y especial. Muchas personas sustituyen la leche total o parcialmente por nata líquida cuando llevan a cabo sus recetas de repostería, consiguiendo un resultado mucho más sabroso.

En estos casos, se recomienda que la nata tenga un porcentaje de grasa de un 35%, ya que si se usa nata ligera la diferencia con la leche no será prácticamente apreciable.

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