A la pregunta de que son los lacteos podemos responder de varias maneras. Por un lado, podemos decir que se trata de un grupo de alimentos que comprenden a la leche y todos sus derivados y procesados. Entre los derivados de la leche encontramos productos fermentados como el yogur y el queso y otros cuyo proceso no precisa de fermentación como la mantequilla y la nata. Entre los productos elaborados encontramos postres como los flanes y las natillas o los batidos con sabores. También encontramos derivados de la leche que se incluyen en otros productos que, sin ser lácteos, los contienen.
Pero también podemos contestar a la pregunta de qué son los lácteos diciendo que son una de las bases de la pirámide alimenticia. Cuando nace un bebé este se alimenta exclusivamente de leche, sea de la que le proporciona su madre amamantándolo y que es la mejor manera de criarse para el niño o sea mediante la leche de fórmula, que es un sustituto creado para cubrir las necesidades de los niños que no pueden ser amamantados.
Ya de adultos son muchos los que dicen que la leche y sus derivados dejan de ser necesarios, pero la verdad es que es un aporte muy bueno de proteínas y forma parte de muchos alimentos tan básicos como el yogur y el queso, que suelen estar presentes en la alimentación de las personas durante toda su vida. Suponen también un buen aporte de calcio y de grasas beneficiosas para el organismo.
Hoy sabemos que la mantequilla, pese a su alto contenido en grasas, es mucho mejor para el organismo que las margarinas vegetales que se nos vendían como la opción más sana. Eso sí, hay que consumirlas con moderación y evitar cocinar con ellas.
La gran variedad de lácteos en el mercado permite encontrar opciones como los productos sin lactosa, pensados para quienes sufren una intolerancia a este azúcar de la leche. O los lácteos enriquecidos orientados a sectores específicos del consumidores, como la leche con fibra para quienes no toman suficiente en su dieta o la leche con calcio añadido para las personas de más edad que tienen un déficit.
Los lácteos fermentados como el yogur tienen además una importante misión como regeneradores de la flora intestinal, la cual es vital para todo el proceso digestivo y para una buena asimilación de los nutrientes de los alimentos.