La leche y sus derivados en la alimentación infantil

La leche y derivados lacteos son productos muy importantes en la alimentación infantil. Como mamíferos que somos, durante la primera etapa de nuestra vida nos alimentamos exclusivamente de leche, sea la materna o sea fórmula. Y la leche continúa siendo básica durante toda la etapa de crecimiento.

La leche es una gran fuente de proteínas, que resultan básicas para el crecimiento. Hay que tener en cuenta que los niños y los adolescentes crecen rápidamente y los tejidos de sus cuerpos deben de hacer frente a este proceso de una manera muy rápida. Las proteínas ayudan en eso.

Pero también crecen los huesos, que precisan de calcio. Si bien es cierto, como muchos recuerdan, que hay alimentos que tienen más calcio que la leche, el presente en este alimento es de muy fácil asimilación lo que hace que sea más importante.

Por último, la leche también contiene fósforo, fundamental también para la formación de huesos y dientes muy fuertes y para el crecimiento y fortalecimiento de los tejidos del cuerpo humano. Con todo esto, podríamos decir que sí estamos ante un superalimento y no otros que nos pretenden vender bajo esta etiqueta.

Y es que además no todo lo que los alimentos contienen es aprovechado por el cuerpo de igual manera y, en el caso de la leche, nuestro organismo está preparado para asimilar todas sus bondades de manera sencilla y rápida y por eso es un alimento tan sumamente importante en nuestra dieta.

Incluso la grasa de la leche es buena para nuestro organismo. Cada vez estamos más seguros de que la grasa de la leche tiene más beneficios que problemas en el organismo. Pero si puede haber una pequeña sombra de duda en adultos en niños y adolescentes no existe en absoluto: deben de tomar la leche entera, así como los derivados lácteos como yogures y quesos que contengan leche entera.

La cantidad de lácteos recomendada para niños y adolescentes es de al menos 500 ml. Dos yogures equivalen a 250 ml de leche, por lo que un buen vaso de leche por la mañana, otro antes de ir a dormir y un yogur de postre tras cada comida podría cubrir estas necesidades.

En los adultos, la leche continúa siendo un buen alimento por ser fuente de proteínas. Y cuando se llega a la tercera edad, el aporte de calcio vuelve a ser básico para mantener los huesos fuertes.

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