Algunas personas creen que hay profesiones en las que la inspiración o tener una cierta predisposición para una profesión es más que suficiente para poder llegar a ejercerla con mucha clase y estilo. Incluso llegan a considerar un valor añadido y hablan de un artista autodidacta como si eso lo hiciera mejor que aquel que tiene estudios y formación, cuando realmente no es así en absoluto.
Y esto se hace muy patente en profesiones que tienen su parte artística, pero que también obligan a un gran manejo de la técnica, como es la de director de cine. Para llegar a ser un gran director de cine es posible que tener una visión artística y una cierta predisposición natural pueda ayudar, pero si no se controla la técnica, jamás se llegará a figurar entre los grandes. Pero ¿cuál es el camino para estudiar para director de cine?
El primer paso sería obtener una Diplomatura cinematografia. Esta diplomatura suele ofrecer una formación bastante amplia en diferentes puestos técnicos en el cine, desde director de actores hasta director de fotografía. Una vez que se han terminado estos estudios llega el momento de realizar un máster, en el que se optará por una especialización, como puede ser la de dirección de actores para películas o series.
Tanto la diplomatura como el máster son estudios muy prácticos en los que el alumno aprende los aspectos reales de la profesión y se desenvuelve en situaciones como las que se encontrará cuando acceda al mercado laboral. De hecho, es frecuente realizar cortos en los que los alumnos van cambiando de rol para aprender los diferentes papeles que se pueden desarrollar en el mundo de la dirección.
No es poco frecuente que alguien que ingresa para cursar una diplomatura en cinematografía con la idea de convertirse en director de cine acabe modificando su trayectoria. Ingresa con una idea, pero entonces sucede que descubre otras posibilidades que tal vez no había barajado entre el resto de las profesiones mucho menos conocidas para el público en general.
Aunque un amante del cine que quiere dedicarse profesionalmente a ese mundo las conoce previamente, no siempre sabe muy bien todo lo que pueden dar de sí y las satisfacciones que pueden llegar a proporcionarle. Estos descubrimientos pueden hacer que, a la hora de cursar el máster, cambien de idea y en lugar de acabar como director de cine, el alumno se especialice, por ejemplo, en producción.