Nunca había creído en eso del karma hasta que vi una serie de un tipo que tiene una revelación y dedica el resto de su vida a disculparse con aquellas personas a las que le hizo algo malo en el pasado… Y la lista es muy larga. Desde luego que yo no he sido tan malvado como él, pero también tengo dos o tres cosas de las que arrepentirme. Y así es como el karma apareció en mi vida.
Cuando era un adolescente participé con bastante asiduidad en las bromas que le hacíamos a un compañero en relación con su acné. Eran bromas más o menos pesadas que todos aceptábamos como podíamos. Eran aquellos años en los que lo normal era reírse de los demás por sus defectos. La verdad es que viéndolo con perspectiva es bastante patético comportarse así, pero siendo un adolescente lo más habitual es no tener mucha empatía.
Tiempo después me volví a encontrar con aquel chico y no me guardaba rencor ni nada. Y, por cierto, había solucionado su problema… que no mucho más tarde empezó a afectarme a mí. ¿Fue el karma? No sé, pero desde luego me di cuenta de lo insensible que había sido durante aquella época. Yo ya no era ni mucho menos un jovencito, pero el problema de acné me empezó a afectar bastante y asumí que no era motivo de risa.
No me quedó más opción que buscar tratamientos acne en Vigo porque buscar a mi ex-compañero para preguntarle cómo había solucionado él su problema me parecía demasiado… Aunque tendemos a asociar el problema del acné con las personas de menos edad, es algo que puede llegar en cualquier momento tal y como me indicaron en la clínica y por causas, en ocasiones, difíciles de descifrar.
En mi caso, es cierto que he estado pasando una etapa de mucho estrés en la que mi alimentación no ha sido la más saludables del mundo. Tampoco es que haya cuidado mucho mi piel a lo largo de estos años y luego está el karma, algo que preferí no citar cuando busqué tratamientos acné en Vigo. Pero bueno, soy optimista porque es una clínica especializada de buena reputación.