No hace mucho tiempo he tenido que buscar en internet una página de venta de cortinas para poder hacerle un regalo a uno de mis mejores amigos del colegio unas cortinas para una furgoneta que tiene en el pueblo y que usa de autocaravana y que es lo que utilizo como habitación cada vez que le voy a visitar a su pueblo. Esta semana este amigo mío va a estar de cumpleaños y he decidido regalarle unas cortinas nuevas para que cambie las cortinas viejas y pasadas de moda que tiene instaladas en la furgoneta. Hace ya bastante tiempo que no voy a verle al pueblo y con todo esto del coronavirus me ha sido bastante difícil ir hasta allí. El trayecto tampoco es demasiado largo pero tampoco es que me apetezca hacerlo solo, normalmente me acompañaba otro amigo nuestro que era el que tiraba de mí, pero este amigo se ha mudado con su novia a otra comunidad autónoma y ya no puedo contar con él. Supongo que cuando ya estemos vacunados iré a pasar una semanilla al pueblo. Visitar su pueblo es una tranquilidad que no os podéis imaginar, lo más importante es que no hay tráfico ya que la carretera termina justo al llegar al pueblo así que los coches no te van a despertar, como mucho te podrá despertar algún perro ladrando pero poco más. A mi cuando voy, mi amigo me deja dormir siempre hasta que me dé la gana, cuando despierte ya sé que tengo que ir hasta su casa a desayunar porque si no voy me riñen. El único problema que le veo al pueblo es que para poder darnos un baño tenemos que coger el coche para ir a unas piscinas fluviales que hay unos kilómetros antes de llegar a su pueblo.
Ojalá pueda volver pronto, y saludar a mis amigos porque ya hace bastante tiempo que no los veo y ya empiezo a echarles de menos, creo que nunca habíamos estado tanto tiempo separados desde que mi amigo se había ido a estudiar a Francia y ni aún así estuvimos tanto tiempo separados.