Cenas festivas 

De vez en cuando me gusta echar un vistazo a las fotos antiguas. Antes de la llegada de los móviles, con las cámaras tradicionales, no podían hacerse tantas fotos, había que seleccionar muy bien. Por eso, la mayoría de carretes se gastaban en las fiestas, en las reuniones familiares. Y una foto muy típica es la de la cena de Nochebuena, con todos reunidos alrededor de la comida. Y echando un vistazo a las fotos de Nochebuena de todos estos años, observo que algunas cosas cambian, y otras no. 

Lo que cambian son las personas, los niños crecen y los adultos nos hacemos mayores… y algunos ya no aparecen, claro. Pero lo que no cambia es la comida. Es curioso como en nuestro país la cena de Nochebuena sea tan parecida todos los años. Un clásico entre los clásicos es el marisco, sobre todo el gambón en nuestra casa. Recuerdo algún año a mi padre desesperado buscando un Proveedor de Langostino austral congelado para hosteleria porque se había acabado en todas partes. Y es que, en esa época del año, todos buscamos lo mismo, los precios suben y, en ocasiones, el género se acaba.

Durante una época mi hermana trabajo en una pescadería y estábamos bien surtidos de pescado. Cuando llegaba la Navidad, teníamos de todo: gambón, langostinos, nécoras, centollo… Hasta alguna langosta y bogavante aparecen en las fotos de aquellos años. Pero mi hermana dejó aquel trabajo, que era realmente duro, y mi padre volvió a ir detrás de un Proveedor de Langostino austral congelado para hostelería para que a la cena de Nochebuena no le faltase el ingrediente principal. 

Por supuesto, en las fotos tampoco falta el embutido, la botella de vino de estreno de alguna añada muy especial que se abría justo antes de empezar a cenar como quien abre la caja de un tesoro y, a menudo, el cordero al horno como segundo. Muchos ya llegábamos a ese momento con la panza llena… pero un día es un día, ¿no? Y para rematar las bandejas de turrones. Ya estoy echando de menos la Navidad…

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