Cada vez más personas adultas optan por corregir su dentadura. En muchos casos, porque de niños no lo hicieron y en otros porque aprovechan que van a colocarse algún implante para mejorar su boca al cien por cien. Lo que antes era exclusivo de adolescentes y niños, ahora es propio de cualquier persona que quiera mejorar su imagen. Pero, ¿por qué sucede esto?
En primer lugar porque antes se pensaba que a partir de cierta edad no se podían corregir los defectos de los dientes. O se hacía cuando acababan de salir las piezas o, por el contrario, ya era demasiado tarde. Hoy, las técnicas permiten que cualquiera pueda mejorar su boca con éxito y por eso quienes no lo hicieron en su momento ya fuera por economía o porque no lo considerasen necesario, ahora se pueden animar.
Muchos adultos corrigen pequeños defectillos que de niños ni se plantearon arreglar pero que ya de mayores les causan complejos o les impiden lucir la sonrisa perfecta que desean.
En segundo lugar, avances como poder colocarse una Ortodoncia invisible en Santiago han hecho que cada vez más personas se animen con estas técnicas. Las ortodoncias invisibles son la solución perfecta para corregir dentaduras que solo tienen pequeños defectos de alineación y son muy discretas. Nadie nota que se llevan puestas y permiten retirarlas para comer, por lo que la comodidad es máxima.
Esto hace que el tener una ortodoncia no afecte tanto a la imagen de la persona y, por tanto, sea mucho más agradable corregir la dentadura sin tener que colocarse un corrector al uso.
En tercer lugar, los correctores están de moda. Hemos visto a muchos famosos llevándolos puestos, lo que ha tirado por tierra ese pequeño tabú que muchos adultos tenían a que se les viera con un corrector dental. No pasa nada por corregirse los dientes, al contrario, y por eso muchas personas que no se animaban a hacerlo ahora sí lo hacen.
Por último, también influye mucho que el adulto tome sus propias decisiones. Quizás, de niño, sus padres no consideraron necesario el colocar un corrector pero de adultos son ellos quienes deciden si los defectos de su dentadura hacen que sea necesario o no el uso de uno. Y por eso, una vez que cuentan con sus propios medios económicos, deciden dar el paso y colocarse el corrector.