ADIÓS AL BOTELLÓN

Hace ya bastante tiempo que no voy al bar, más que nada porque estamos en verano y los fines de semana hacemos otros planes diferentes a los que podemos hacer a lo largo del año. Pero espero que pronto volvamos porque he de decir que lo echo de menos, creo que vamos a hacer un churrasco en breves así que ya no me preocupo mucho por volver al bar. La última vez que estuve allí me dieron una mala noticia, uno de los señores que llevan viniendo toda la vida al bar le han diagnosticado un cancer de higado sintomas iniciales y no es justo porque es un señor que no se suele pasar con lo que bebe a diferencia de muchos otros que vienen al bar y sí se pasan bebiendo. Menos mal que he reducido considerablemente mi ingesta de alcohol, porque si hubiese mantenido el ritmo que llevaba cuando era joven era bastante probable que terminase con algún problema en el hígado. También es cierto que antes, cuando éramos chavales, teníamos más facilidades que la juventud de hoy en día para poder conseguir alcohol. Aunque los chavales de hoy también lo tienen fácil, aunque tienen que ir antes de las diez para poder comprar el alcohol sino ya no se lo van a vender. Pero como el botellón ya no está tan bien visto como estaba antes ahora tienen menos opciones de las que teníamos antes para poder beber con libertad.

 

Menos mal que cuando prohibieron el botellón ya mi pandilla había dejado de hacerlo y ya disponíamos de nuestro bar y de esta forma pudimos librarnos de las multas que más adelante empezó a poner la policía por hacer botellones.

 

El otro día salían en la tele protestando porque los universitarios madrileños hacen un macro botellón al terminar los exámenes y por lo que pude ver en la tele es cierto que molestan más que se divierten, porque lo dejan todo hecho un desastre y después tienen que gastarse mucho dinero en limpiar todo lo que se ensucia y puedo dar fe de que se ensucia mucho.