Guiones nocturnos 

Dicen que la realidad supera la ficción. Yo nunca he creído mucho en esa frase. Al fin y al cabo en la ficción todo es posible, porque el único límite lo pone la imaginación del escritor, del guionista, del creador. Y la realidad tiene muchos límites. No obstante, es cierto que algunas veces suceden cosas que te hacen replantearte esa relación entre la ficción y la realidad. Como la historia de un amigo que empezó escribiendo historias mientras trabajaba de empleado de seguridad nocturno y terminó con un contrato con una gran productora. 

A mí siempre me ha gustado mucho leer y ver películas y series como a mi amigo Carlos. Pero ninguno pudo dedicarse a una actividad creativa desde un punto de vista profesional. Recuerdo que ambos hablamos hace años de cursar un Master en Dirección de Series de TV en Madrid. Era un sueño que teníamos y hasta tuvimos un dinero ahorrado para hacerlo pero finalmente, por diferentes motivos, ninguno de los dos acabó haciéndolo. 

En un par de años, Carlos y yo estábamos trabajando en algo totalmente diferente. En el caso de mi amigo estaba como empleado de seguridad nocturno. Pero su pasión seguía ahí y en los tiempos muertos en los que tenía nada qué hacer (que eran muchos) escribía historias que, al final, se acabó transformando en un guión. Y me lo enseñó.

Entonces recordé el Master en Dirección de Series de TV en Madrid: tuve la sensación de que al menos él debía haber intentado seguir su sueño hasta el final: aquel guión era estupendo, pero quién lo iba a leer aparte de un par de amigos. Y por un golpe del destino, resulto que en la edificio en el que trabajaba hizo amistad con un publicista que leyó el guión. Y alucinó. Rápidamente se puso en contacto con un colega de la industria de la televisión y se interesaron por su guión. Carlos terminó vendiendo la historia y co escribiendo la versión definitiva de una serie. Sí, a veces la realidad, puede superar la ficción y los sueños se pueden cumplir, pero de una forma que tal vez no esperes.

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