- La calidad. La calidad de las conservas gourmet de Galicia es de sobra conocida. Cualquier conserva de esta tierra es buena porque la materia prima es excelente, pero si a eso añadimos que se han seleccionado los mejores productos y se han preparado con aceites y complementos de primerísima calidad, el placer al saborearlos será todavía mayor.
La etiqueta de gourmet es algo más que un adorno en el nombre, es la garantía de que se está ante un producto que va a satisfacer a los paladares más exigentes y que gustará porque la calidad es su tarjeta de presentación.
- La disponibilidad. Las conservas gourmet permiten que alimentos que de otra manera solo estarían disponibles en momentos concretos del año lo estén en cualquier momento. Puedes saborear pescados y mariscos sin importar si es el momento en el que están con su mejor sabor, porque sabrás a ciencia cierta que han sido pescados justo cuando era su época y se han preparado con todo el cuidado para que puedas deleitarte con ellos.
Podrás darte el gusto de tomar unas huevas de erizo en cualquier momento del año o unos deliciosos langostinos, tan ricos como recién pescados, sin que sea su época más apropiada.
- Lo bueno de compartir lo mejor. Lo bueno de las conservas gourmet es que siempre puedes tenerlas en casa y abrirlas para compartir lo mejor de tu despensa con tus amigos. Así, si viene una visita inesperada, podrás quedar a la altura ofreciendo algunas de estas conservas con todo el sabor y la calidad de los mejores productos del mercado.
Saborear estas conservas junto con tus amigos convertirá el momento en algo especial y seguro que saldrán encantados de tu casa cuando ven que, incluso cuando llegan de modo imprevisto, sabes cómo ofrecerles algo que les sorprenda y les haga sentir muy especiales.
- Un capricho particular. Compartir es muy satisfactorio, pero a veces nos apetece disfrutar de un pequeño placer a solas. Tras un largo y difícil día, un capricho puede ser una manera de animarnos y de premiarnos por los resultados conseguidos. O conseguir al fin un rato para nosotros mismos y abrir una lata gourmet de nuestra comida favorita para saborearla lentamente junto con un poco de vino mientras vemos una película que teníamos reservada para un momento especial.