Las mamparas separadoras de terrazas, salones, oficinas y otros entornos son aliadas de la decoración, la privacidad, el ahorro energético y el bienestar general. En comercios y edificios públicos, este producto se ha convertido en un accesorio indispensable para detener la propagación del SARS-CoV-2, por su capacidad para neutralizar las partículas víricas sin interrumpir la visión ni la comunicación interpersonal, tan necesaria en aquellos trámites y transacciones que no pueden realizarse en línea.
Pero las mamparas separadoras poseen otros beneficios, desconocidos para el gran público. La reducción del gasto eléctrico es uno de ellos. Adecuadamente instalados, estos productos disminuyen la transferencia de calor y frío entre el interior y el exterior y ayudan a concentrar la energía calorífica en las habitaciones donde realmente interesa.
Por lo general, las mamparas divisorias se fabrican con bastidores de metal y vidrios de grosor variable. Sin embargo, también se comercializan en telas translúcidas, palilleria, celosías y otras soluciones con diseños para todos los gustos. Por esta razón, este producto es fácil de acomodar a decoraciones preexistentes sin necesidad de realizar reajustes drásticos.
Para ganar privacidad, las mamparas son una opción recomendada, pues contribuyen a incrementar la intimidad de viviendas y comercios de manera elegante, sin la contundencia de un tabique, ni la tibieza de un biombo.
La contaminación acústica es una molestia en viviendas y entornos laborales. El uso de mamparas divisorias proporciona un aislamiento sonoro útil para amortiguar el ruido derivado del tráfico, el transporte público o el ocio nocturno.
Por otra parte, el mantenimiento de estas estructuras es simple. Con productos de higiene accesibles al público y una rutina de limpieza adecuada, las mamparas pueden mantenerse en condiciones óptimas, como el primer día, sin grandes esfuerzos.
Desde luego, las mamparas separadoras no son una panacea capaz de resolver todos los problemas del hogar, pero sí muchos que se presentan a diario y para los que no existe una solución clara.