¿Nunca os ha pasado que algo de casa no funciona muy bien, pero te resistes a cambiarlo esperando que mágicamente termine por funcionar? Pues a mí esto me pasa muy habitualmente. No sé si es dejadez o que me gusta martirizarme, pero lo normal sería cambiar las cosas en cuanto ves que algo no funciona bien. Pero yo espero y espero para ver si hay un milagro.
Algo así me ha pasado con un estor de casa. La cuestión es que cambiarlos no es tan sencillo porque no es mi casa, sino que vivo de alquiler. Y teóricamente debería ser responsable mi casero, pero mi casero no es muy responsable, en líneas generales. Y todo viene porque el que los fue a instalar no sabía mucho del tema. Es una costumbre habitual entre muchos propietarios: confiar los arreglos de la casa a manitas un poco dudosos.
En este caso es evidente que el que puso el estor para sustituir al anterior no tenía mucha idea de lo que hacía porque en un par de semanas ya no subía ni bajaba bien. Hasta que al poco se salió y quedó medio colgando. Y me dije que hasta ahí habíamos llegado: me puse a buscar para Comprar Estores noche y día. Si sé de sobra que, si le vuelvo a decir al casero que me cambie el estor, va a venir el mismo tipo a hacer una de sus enésimas chapuzas, ya lo hago yo mismo. Pero, eso sí, el próximo pago de la renta del mes, deduciré el gasto del nuevo estor y de la mano de obra, si la hubiera.
Por supuesto, esta clase decisiones unilaterales son algo peligrosas con según qué casero. Pero en este caso lo conozco bien y no será la primera vez que hacemos algo así. Si algo no va bien en casa yo espero y espero y si finalmente no se arregla y tengo que buscar para Comprar Estores noche y día, lo hago. Es una cierta agonía que se solucionaría con un poco más de responsabilidad por parte del dueño, un poco menos de dejadez por mi parte y un poco más de habilidad por parte de los manitas que aterrizan en mi casa.