Hace ya seis meses o más que preparábamos esta visita a la tienda de muebles. Por unas razones u otras siempre estábamos liados con algo y lo íbamos dejando para más adelante. Tanto lo dejamos que la lista de la compra era ya bastante larga y ya me veía alquilando una furgoneta para llevarlo todo a casa o tener que solicitar el transporte a domicilio. Otra opción era ir dos veces, pero prefería hacerlo todo de una si fuera posible.
La cuestión es que teníamos dos objetivos principales que cumplir en nuestra visita a la tienda. Primero era imprescindible comprar una silla para nuestro hijo pequeño. Estaba ya harto de la trona y quería una silla exclusiva para él. Y vaya si la necesitaba porque como ya no quería la trona me estaba robando mi silla y yo debía comer en una banqueta, bastante incómoda, por cierto.
Por otro lado, también era prioritario visitar un Fabricante de muebles para jardin que estaba en el mismo centro comercial. Nuestro jardín necesitaba un lavado urgente de cara. Queríamos instalar nuevos muebles de cara a la próxima primavera. Y es que ahora pasábamos más tiempo en casa y nuestro pequeño jardín se había convertido en una parte muy importante de nuestro ocio. Teníamos una pequeña canasta y una portería y los peques se lo pasan pipa en el jardín. Pero los mayores también queríamos estar cómodos y por eso miramos para comprar sillas y mesa nueva, además de un parasol.
Si juntamos la silla del peque con las compras en el Fabricante de muebles para jardín, la lista ya estaba bastante bien. Y luego quedaban algunos complementos como dos mesitas de noche para cambiar las viejas, un armario pequeño para el baño y un escritorio pequeño para la habitación de nuestro hijo que se había acostumbrado a hacer los ejercicios y los deberes en la mesa del salón que había pasado a ser conquistada por los peques de la casa. En total, una bonita inversión, pero siempre que sea para mejorar la confortabilidad de la casa es bienvenida.