Las terrazas recobran su protagonismo en los meses de verano, cuando las vacaciones y el buen clima invitan a pasar más tiempo al aire libre. Sin embargo, la radiación ultravioleta no sólo representa una amenaza para las pieles más sensibles, sino también para la integridad y estética del mobiliario que permanece expuesto en exteriores.
Proporcionar una sombra al conjunto muebles para terraza es una medida básica para minimizar los efectos de los rayos UV en la madera, la fibra natural y otros materiales. Lograr es relativamente fácil con el uso de parasoles, pérgolas y toldos, estratégicamente situados para repartir la sombra y garantizar el bienestar de los propietarios y sus visitas.
Individualmente, las mesas, sillas, butacas y demás muebles pueden salvaguardarse del sol, el viento y la lluvia por medio de lonas y fundas plastificadas. Estas evitarán problemas como la humedad, los hongos o las quemaduras del sol que tan comunes son en terrazas durante los meses más cálidos del calendario.
En el caso del mobiliario de madera, el uso de aceites y barnices es una solución eficaz y económica a los efectos del sol sobre este material noble. De hecho, la radiación solar es el agente externo más perjudicial para maderas como la teca, el roble o el pino, debido al deterioro que ocasionan en la celulosa. Con una periodicidad anual, estos muebles deben lijarse y volver a recibir una capa de barniz, además de sellar las juntas e intersecciones que puedan acumular polvo y hongos.
En cambio, los muebles de plástico y de resina presentan niveles de protección más elevados que la madera. Esta característica no impide que este material sintético acumule una capa de suciedad y pierda su blancura originaria con el paso del tiempo. La limpieza regular con jabón, bicarbonato y agua ayuda a prevenir este deslucimiento gracias al efecto exfoliante y blanqueador de esta mezcla de productos.