Aunque la digitalización ha transformado el mundo de la publicidad, los formatos tradicionales siguen gozando de aceptación entre las empresas. Así sucede con los folletos publicitarios, ya sean flyers, dípticos u otros formatos, que continúan siendo un aliado en cualquier sector para informar y vender.
Para las empresas y organizaciones públicas o privadas, confiar en la impresion de folletos publicitarios plegados significa disfrutar de una herramienta informativa eficaz. Su capacidad para despertar la atención y persuadir a los consumidores explica la omnipresencia de este formato en pequeñas y grandes iniciativas de marketing.
Al poder informativo se suman las facilidades de su distribución, muy económica, realizable por el equipo interno de la empresa, sin depender de terceros después de recibir el material impreso y listo para repartir. Mientras que el mailing y otros métodos de promoción requieren conocimientos de ofimática, el reparto de volantes y otras clases de folleto puede efectuarse a nivel local sin formación ni experiencia.
La asequibilidad de los folletos promocionales justifican también su demanda entre empresas de cualquier tamaño: desde una tienda detallista hasta una multinacional de venta minorista. Una vez más, la mayor complejidad de las herramientas digitales (Google Ads, por ejemplo) impulsa a los emprendedores y negocios pequeños a apostar tempranamente por el reparto de folletos y otras estrategias accesibles.
Aunque menos sofisticado que la publicidad digital, la distribución de folletos publicitarios proporciona resultados medibles que, al final de la campaña, pueden ser recabados y aprovechados en futuras iniciativas de marketing. Los datos recogidos pueden agregarse a los provenientes de otras estrategias, enriqueciendo así el big data de la compañía.
La impresión y reparto de folletos promocionales es, en último término, una herramienta de eficacia demostrada. Mientras que otros recursos obligan a realizar ensayo y error, consumiendo un tiempo y dinero valiosos, el uso de flyers y demás reconoce en su simplicidad su principal atractivo.