Hymer, Laika, Burstner, Challenger, etcétera: las mejores marcas de autocaravanas esconden una historia que forma parte del sector del caravaning al que representan. La alemana Dethleffs no es una excepción. Al contrario, la empresa fundada por Arist Dethleffs es una de las pioneras de este mercado.
El objetivo que perseguía el primer vehículo fabricado por Dethleffs sigue presente en las unidades de hoy: ayudar a las familias a viajar allá donde deseen, satisfaciendo sus necesidades específicas, sin importar cuáles sean. La versatilidad está implícita en este enunciado, y en cierto modo ha calado en el pensamiento del público caravanista.
La primera autocaravana fue desarrollada en la montañosa región de Algovia: ni siquiera en sus orígenes era un medio de transporte que se limitara a las suaves carreteras urbanas. Al mismo tiempo, la comodidad y bienestar en cualquier entorno son parte inseparable del ADN de caravanas y autocaravanas.
De hecho, Arist Dethleffs diseñó el primer modelo como regalo de boda para su esposa, Fridel Edelmann. Deseaba que la joven pintora pudiera acompañarle en sus viajes de negocios, sin interrumpir su actividad artísta.
Sin embargo, esta autocaravana no llegaría a comercializarse en masa, como sí sucedería con las unidades Pirat de la década de los ochenta. A estas capuchinas seguirían las GlobeTrotter, cuyo diseño supuso un avance para este incipiente mercado.
Estas y otras aportaciones, que se reparten en un periodo de casi cien años, valieron a la marca el galardón ‘Golden Steering Wheel’. Este premio es muy estimado no ya en el mundo del caravaning, sino en la industria del automóvil en general.
En tiempos recientes, Dethleffs recibió también un galardón ‘Plus X Award’, que en el pasado recibieron gigantes como Volkswagen, Bosch o BMW. Hoy la oferta de vehículos recreativos es amplia y no sólo Dethleffs es garantía de calidad, pese a lo cual la firma alemana continúa siendo una preferencia para las nuevas generaciones.