El litoral gallego depara más de una sorpresa a sus visitantes, y la ría de Vigo es sin duda una de ellas. Esta franja costera entre Baiona y la comarca de O Morrazo sobresale por su oferta turística de mar y de montaña y un impresionante legado cultural. Antes de emprender viaje, se recomienda consultar el clima islas cies, Casco Vello y otros destinos en portales como MeteoGalicia, pues el riesgo de precipitaciones es una constante en esta región atlántica.
El viento y el oleaje pueden arruinar los planes tanto al público bañista como al practicante de deportes acuáticos, por lo que aconseja revisar el parte meteorológico días antes. Hay que considerar, además, la existencia de microclimas en los diferentes archipiélagos de Vigo, lo que agrega una complicación adicional.
Aunque la temporada alta (de mayo a septiembre) garantiza un tiempo más bonancible, los turistas acertarán al incluir un chubasquero y una prenda de abrigo en su equipaje. Tampoco el protector solar, sombrero y toalla de baño estarán de más, pues esta ría alberga numerosas playas, a muchas a quince minutos en coche de la ciudad: Rodas, Barra, Nerga, Samil, O Vao, Fortiñón, etcétera.
Para visitar la más septentrional de las rías gallegas, debe utilizar un calzado apropiado, no existiendo una opción apta para todas las ocasiones. El senderismo y otros pasatiempos al aire libre hacen deseable el empleo de botas y zapatillas de aproximación, sin olvidar un calzado más ligero para los momentos de relax.
Irse de compras ofrece un contraste interesante con las experiencias de ecoturismo. En Vigo abundan los mercados y centros comerciales donde practicar el shopping, pero se aconseja informarse sobre el horario comercial en la época de la visita. Por descontado, la reserva de vuelos, hoteles y otros servicios ha de efectuarse con semanas e incluso meses de antelación, máxime en fechas tan señaladas como el verano o el Año Nuevo.