Toma la mejor decisión para tu propio cuidado 

A veces, cuesta aceptar que el paso del tiempo está dejando huella en nosotros. Y no nos referimos a la huella física, sino al hecho de no poder hacer las cosas tal y como las hacíamos antes. Nos volvemos más vulnerables y el primer síntoma suele ser que las personas que nos quieren comienzan a preocuparse más por nosotros. A llamarnos con más frecuencia para saber si estamos bien; a sugerirnos que, tal vez, deberíamos de cambiar la bañera de toda la vida por un plato de ducha; a hablar de la posibilidad de que venga alguien a ayudarnos con las cosas de casa… 

Esa preocupación es mayor cuando la familia vive lejos y no pueden estar todo el día con nosotros. Una forma de ayudarlos es siendo honestos con nosotros mismos y aceptando que las limitaciones comienzan a hacer su aparición. Tal vez, no en la medida que les parece a nuestros hijos, pero sí están ahí. Y que es bueno prevenir para evitar complicaciones y problemas. 

Dejarnos ayudar y aconsejar no nos resta independencia, por el contrario, puede ser la forma de que podamos vivir más tiempo en nuestra casa por nuestra cuenta, siendo totalmente independientes. Por eso, debemos tomar las decisiones que nos ayudarán a conseguirlo. Y una de las más sencillas pero eficaces, es la contratación de un reloj durcal para mayores

Estos relojes, que son prácticamente iguales a cualquier reloj inteligente del mercado, nos permiten estar siempre “acompañados” en cierto modo. Si se sufre un accidente en casa, como una caída, se activa un protocolo de aviso para que, si no respondemos diciendo que estamos bien, acudan los servicios de emergencia a cada a recogernos. Y, si nos desorientamos en la calle, contamos con un GPS para indicar a la persona de confianza dónde estamos y que nos recoja o envíe un taxi. 

Estos son solo algunos ejemplos. Además, estos relojes están conectados a una APP que nos permite total control e independencia ya que solo podrán acceder a la misma aquellos que hemos autorizado. Podemos darle acceso a un hijo, a un nieto o a todos ellos según nuestros deseos y el tipo de relación que tengamos con ellos. Y siempre podemos revocarlo si las cosas cambian. El control de nuestra vida sigue siendo nuestro, pero con garantías para protegernos y saber que siempre tendremos ayuda en caso de necesitarla.