Las ventajas de trasladarse a un polígono industrial

Muchos negocios que hoy están situados en plena zona residencial en su momento estaban situados a las afueras de la ciudad. Por ejemplo, talleres de coches que se montaron en una zona en la que no vivía nadie pero que, con el crecimiento de la ciudad, han quedado en mitad de un barrio de viviendas con todos los problemas que eso lleva consigo.

Problemas de convivencia con los vecinos, pues tienen que aguantar los ruidos de un taller durante todo el día. Pero también a los coches que acuden para realizar consultas y que muchas veces estacionan en doble fila complicando el tráfico o incluso molestando a las personas que quieren salir de garajes o mover su vehículo bien aparcado.

Por eso, tras mucho tiempo en una misma dirección, hay negocios que cierran sus puertas en su local de toda la vida y alquilan inmuebles industriales en un polígono comercial. Aquí contarán con muchísimas ventajas:

-No tendrán problemas de horarios o de ruídos. Puesto que no vive gente en esa área no tendrán problemas por hacer ruido ya sea durante el día o incluso durante la noche si quieren realizar obra en la nave en el momento en el que no hay gente trabajando.

-Los clientes podrán aparcar sin molestar a nadie. En los polígonos suele haber mucho más espacio para aparcar y las naves suelen disponer de varias plazas para que se estacione delante. Incluso puede haber espacio para un aparcamiento si es el caso y se necesita.

-Muchos de los proveedores estarán situados también en el polígono. Esto hará mucho más fácil comprar todo aquello que se necesita. Pero incluso si no están en el polígono, cuando vengan repartidores encontrarán este con facilidad y no tendrán problemas para dejar los productos en una nave.

-Dispondrán de más espacio. Las naves de los polígonos las hay en todos los tamaños, por eso es fácil encontrar la que se necesita. En ciudad, si la nave se queda pequeña no suele ser fácil agrandarla ni hay posibilidades de encontrar otra para mudarse en el mismo espacio.

En algunas ciudades los cambios de cierto tipo de empresas han sido prácticamente obligados al sacar normas que les hacían cumplir con requisitos muy difíciles de seguir, relacionados casi siempre con la contaminación ambiental y acústica. Aislar un espacio de trabajo con mucho ruido es muy caro y muchas veces, compensa la mudanza.